Un refugio contemporáneo donde la luz se posa en cada línea
Casa Flores es la expresión de una vida serena. Un proyecto donde cada plano fue trazado pensando en el bienestar cotidiano. Líneas limpias, volúmenes silenciosos y una atmósfera pulcra que invita a quedarse.
Esta cocina se diseñó para integrarse con naturalidad al espacio vital. El blanco cálido de los muebles refleja la luz natural, mientras que los detalles en acero y las texturas suaves aportan una sofisticación discreta. Cada módulo, cada superficie, está pensado para que la belleza no estorbe, sino acompañe.
La disposición en L permite un flujo armónico entre cocinar, compartir y contemplar. Nada sobra. Todo responde a una premisa: habitar la calma.



Diseño para disfrutar sin distracciones
Esta intervención toma forma en una vivienda urbana de líneas modernas. El reto fue combinar funcionalidad y estética en un espacio reducido, sin renunciar a la sensación de amplitud ni a los materiales nobles.
Los electrodomésticos se integran al mobiliario con discreción. La iluminación perimetral da calidez sin robar protagonismo. El mobiliario a medida, con frentes satinados y sin tiradores, aporta continuidad visual.
Casa Flores es la síntesis de lo esencial. Una cocina para vivir sin prisas, donde el diseño se vuelve invisible porque simplemente funciona.
